El Estado y la juventud en el mundo rural

Actualizado: 12 de may de 2019

14 ABR 2019 I Opinión

C. Andrés Torrico


Latinoamérica tiene una población generalmente jóven dividida, en términos generales, en el área urbana y rural. Quienes viven en esta última tienen, en la mayoría de los casos, un nivel bajo de acceso a la tecnología, sus oportunidades laborales son reducidas, la educación no brinda un puente entre la teoría y la práctica y los espacios culturales y de recreación son bastante limitados.

Niños en el área rural / Foto: von Torris

En ese contexto, la juventud se ve en la obligación de emigrar a las ciudades, para aspirar a tener mejores condiciones de vida. Hecho que significa, no solamente, la desestructuración del sistema familiar de producción agrícola o el envejecimiento de la población rural, sino también el desarraigo cultural y una infinidad de retos para encontrar empleos dignos en las urbes.


Particularmente, en Bolivia, ¿qué ha hecho el Estado por la juventud en el mundo rural? Realmente, no lo suficiente. Pues, es necesario crear políticas públicas estructurales que tengan un efecto real en la cotidianidad de las niñas, de los niños, adolescentes y jóvenes para garantizarles un buen vivir.


Actualmente, en el Estado Plurinacional de Bolivia existe una agricultura dual: el agronegocio y la producción campesina e indígena. Este hecho representa una relación asimétrica entre grandes empresas y pequeños productores. En ese sentido, el Estado debería establecer un vínculo fuerte entre ambos, para crear espacios laborales estables, que generen ingresos continuos y adecuados para el sustento familiar, con prestaciones sociales. Para dicho cometido, sin dudas, la educación es y siempre será el pilar fundamental.


En pocos meses, en las elecciones nacionales se elegirá un nuevo gobierno e, independientemente de los resultados, los tomadores de decisiones afrontaran grandes retos, uno de ellos, claramente, será construir un nuevo plan económico que debería darle importancia al concepto de desarrollo, en su expresión más amplia e integral. Pues, si bien al comienzo de la gestión del Movimiento Al Socialismo (MAS) se tuvo un escenario perfecto, con una deuda externa acumulada baja, grandes utilidades por materias primas y un enorme apoyo social, hoy el panorama es totalmente contrario.


Así, el debate sobre preguntas cruciales, aplicadas al mundo rural, deberia ser de primer orden porque la juventud no es el futuro, sino el ahora del país. Entonces, saltarán a la mesa cuestiones básicas como por ejemplo: ¿Cómo brindar más y mejor acceso a la tecnología? ¿Cómo crear más oportunidades laborales? ¿Cómo mejorar la educación, servicios, espacios culturales y de recreación?


Asimismo, será responsabilidad de la misma ciudadanía el generar propuestas, para crear condiciones favorables para los jóvenes. Por su parte, la misma juventud deberá también organizarse, construir agendas estratégicas de su sector, plantear una visión amplia y sostenible: un programa a nivel local. Y el Estado deberá, entonces, tener políticas estructurales de fomento a iniciativas económicas rurales


Carlos Andrés Torrico Monzón es Director general de Ciudadanía, coeditor de las revistas Cienciagro y Análisis, consultor en Comunicación en el Instituto Agrario Bolivia, colaborador en proyectos para el desarrollo y cambio social y fotógrafo.

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